jueves, 22 de diciembre de 2016

Otro tipo de feminista, soy una mala feminista: Madonna y performatividad

David Reyes
La que se deja la barba

Dedicado con cariño a Luis, conocedor y fan de Madonna.

Madonna es una de las artistas sobresalientes de nuestra época. El 9 de diciembre del presente año, la revista Billboard nombró a la cantante estadounidense como mujer del año. Con una larga carrera, varios éxitos y reconocimientos, cualquier escrito sobre ella se opaca al tener en cuenta las diferentes facetas y el poderío de su mensaje. Desde 1983 con el álbum Madonna hasta el 2015 con su más reciente trabajo de estudio Rebel heart nos expone las formas de la reinvención en una época exigente de constante novedad.
El discurso de Madonna fue reproducido en varias notas. Su mensaje sobresale por ser una demanda abierta sobre la disparidad de género. La cantante agradece al ser reconocida tras 34 años de carrera en donde ha experimentado “el sexismo y la intimidación constante y el abuso implacable”. La figura de la artista nos transporta a diferentes performances; uno de los más sobresalientes fue la actuación junto con Britney Spears y Cristina Aguilera. El mítico beso entre las artistas causó revuelo.
La piedra de toque para la artista fue David Bowie, consideró que no había reglas. Más tardé comprendió que las reglas se maximizan para las mujeres: “Cuando eres mujer tienes que jugar el juego. Se te permite ser linda y sexy pero no parezcas inteligente. No tengas una opinión que no esté alineada con el status quo”. Podemos pensar en lo limitante de cierta performatividad del género que se nos impone a partir de que somos enunciados como hombres o mujeres. Las formas en las que seremos educados están determinados desde la cuna. Madonna, así como varias personas, han jugado con los linderos.
El empoderamiento de la feminidad es uno de los temas que aparece en el discurso de la artista: “Se te permite ser cosificada por los hombres y vestirte como una puta, pero no puedes apropiarte de tu putez. Ni se te ocurra... compartir tus propias fantasías sexuales con el mundo”. Dicen por ahí que cualquier tipo de sexualidad que no sea para consumo masculino heterosexual es mal visto. “Did I say something wrong? Oops, I didn't know I couldn't talk about sex. [I musta been crazy] dice la canción Human nature.
Podría parecer contradictorio el mensaje de Madonna con los diferentes espectáculos realizados durante su carrera y la forma en que ha explotado su sexualidad, no obstante su discurso señala esta posible disyuntiva: “Camille Paglia, la famosa escritora feminista dijo que retrasé al colectivo femenino por haberme cosificado sexualmente. Entonces pensé ah, si eres feminista, no tienes sexualidad. La tienes que negar. Entonces dije a la mierda todo, soy otro tipo de feminista, soy una mala feminista”. Nuevamente se pone entre dicho el carácter sexual de la mujer y las formas de serlo. Fácilmente podemos recordar la frase de Simone de Beauvoir: No se nace mujer, se llega a serlo.
La cantante llega a criticar la ambivalencia de actitudes entre representaciones de los géneros. Mientras que Prince aparecía con medias de red, tacones y lápiz de labios, a la cantante se le comparó con Satanás: “Esa fue la primera vez que entendí que las mujeres no tenemos la misma libertad que los hombres”. El problema radica precisamente en determinar lo masculino y lo femenino. Ella siempre ha transitado por la androginia y para ejemplo tenemos su icónica representación en los Video Music Awards del 2003 donde aparece desde lo alto de un pastel de bodas, de traje y sombrero de copa cantando una mezcla de las canciones Like a virgin y Hollywood. Es posible que el escozor provenga de la reapropiación de su sexualidad de forma pública. Como una antigua sacerdotisa ella se reafirma metafóricamente como una virgen, shiny and new.
Muchos considerarán que su trayectoria y sus letras carecen de importancia. Hablar de la artista podría tacharse de banal cuando tenemos figuras tan sobresalientes como Bob Dylan. No obstante en sus letras y videos podemos hallar críticas sobre problemas contemporáneos. En el 2003 salió el primer sencillo homónimo del álbum discográfico American Life, el video fue censurado por retratar y hablar sobre el estilo de vida norteamericano. La crítica contra al presidente de ese entonces, George W. Bush y la invasión de Irak era evidente en la propuesta de la artista:
I tried to be a boy, I tried to be a girl
I tried to be a mess, I tried to be the best…
Fuck it... Yeah, Fuck it

I’m drinking a soy latte
I get a double shote
It goes right through my body
And you know I’m satisfied

I drive a mini cooper
And I’m feeling super-dooper
Yo they tell I’m a trooper
And you know I’m satisfied.

Al final el video tuvo que ser reeditado para quitarle la carga política. Entre las escenas del video original podemos apreciar una pasarela de modas con temática militar. Aparecen carros, tanques, mujeres militares y un niño iraquí. Considero que una de los mensajes más sobresalientes aparece en una escena grabada en el baño. En ésta se observa una coreografía con mujeres militares ajustando sus ropas de batalla. Madonna toma un cuchillo y escribe de forma violenta en la pared del baño: protect me. El mensaje puede ser tomado como una crítica ante la justificación de la intervención norteamericana por esas fechas. La historia no ha cambiado mucho si tomamos en cuenta los conflictos actuales en medio oriente y los ataques en Europa. La lucha contra el narcotráfico en México resultó en una carnicería que sigue aumentando cifras alarmantes de desaparecidos y asesinados. El comercio de armas parece estar justificado para la protección personal o nacional. El problema radica en una ambivalencia entre la opulencia, las exigencias sociales y la desigualdad económica. Madonna sigue siendo muestra de esa paradoja contemporánea.

I got a lawyer and a manager
An agent and a chef
Three nannies, an assistant
And a driver and a jet
A trainer and a butler
And a bodyguard or five
A gardner and a stylist
Do you think I’m satisfied.

El anterior párrafo podría ser el himno de varios de los políticos de nuestro país, ahora incluso con la desaparición del ex gobernador de Veracruz, Javier Duarte podemos pensar en si está realmente satisfecho.
Madonna es y seguirá siendo una figura emblemática para nuestra cultura contemporánea. La proximidad entre contextos es cada vez más corta. El discurso de la cantante estadounidense viene siendo una aportación más de la gran fuerza que ha venido demostrando desde sus inicios:
Go hard or go home zone, bitch

I'm Madonna, these hoes know.  

Bienvenidos a Ciudad República

En el 2012 se estrenó en Estados Unidos la serie animada La leyenda de Korra. Creada por Michael Dante y Bryan Konietzsko, la caricatura sucesora de La leyenda de Aang: el último maestro aire presenta un ambiente oriental con personas capaces de controlar algunos elementos: agua, fuego, tierra y aire. El planteamiento político fue uno de los aspectos elogiados de la serie. A través de las cuatro temporadas, fuimos testigos de las peripecias de la protagonista y de su entorno. Podemos concentrarnos en dos elementos: el carácter político y la figura del héroe.
La serie nos invita a observar los conflictos de una ciudad que en principio estaba pensada para ser ejemplo de justicia. No obstante, conforme pasan los capítulos y las temporadas nos encontramos con los problemas de la monarquía, el anarquismo, el fascismo, la teocracia y el comunismo.
Welcome to Republic City es el título del primer capítulo de la serie. El problema social presentado es la relación entre aquellos capaces de controlar los elementos y aquellos que no tienen un poder. Surge de esta disparidad un movimiento llamado igualitarios (equialists) quienes buscan borrar la brecha entre ambas clases. El símil no es gratuito puesto que podemos pensar en los diferentes movimientos que han buscado el reconocimiento de las diferencias como la disparidad entre géneros o el conflicto racial. Las acciones radicales presentadas son las consecuencias de esta búsqueda por la igualdad. No obstante, el mensaje pone en claro que cada una de estos movimientos tiene un objetivo loable: la construcción de una sociedad más justa. No es de extrañarnos que podamos relacionar la serie con el diálogo platónico La república en donde se discute, entre otros, el problema de la justicia y de las formas justas de gobierno. A partir de esta narrativa política aparece otro elemento que participa en esta dinámica, el héroe.
¿Qué es el héroe? Es una figura que toma diversas formas a lo largo de las diversas narraciones, sean literarias o de medios contemporáneos como la televisión y el cine. Con el héroe empieza una larga tradición de historias que se remontan desde el Poema de Gilgamesh hasta la serie televisiva La leyenda de Korra. En las primeras narraciones el héroe proviene de un estirpe divina. La protagonista es parte de una serie de reencarnaciones por lo cual califica para esta primera característica del héroe.
El segundo aspecto que podemos encontrar es la ambivalencia del personaje. Cada uno de los héroes contemporáneos atraviesa por una serie de pruebas. Un análisis riguroso sería largo, no obstante podemos señalar que Korra transita por estas pruebas hasta convertirse en una figura honorable.
El contexto social influye en la configuración del personaje y en este caso no es la excepción. Los creadores se atrevieron a mostrar a una mujer morena como figura principal. El físico de Korra no alude a la femineidad culturalmente aceptada. La configuración de su cuerpo está inspirado en una fisonomía atlética sin exaltar la sexualidad, contrario a lo que se observa en el personaje de la Mujer Maravilla. El final de la serie resultó inesperado para muchos seguidores. La protagonista decide junto con otro personaje irse de vacaciones. La última escena muestra a las dos mujeres tomadas de la mano. Los propios creadores han aceptado el guiño sobre la orientación bisexual de la protagonista.

Para finalizar podemos señalar que la serie permite reflexionar sobre varios aspectos de nuestra contemporaneidad desde un ángulo poco explotado por las narrativas convencionales. Varios de los héroes que observamos en diversas películas comerciales siguen reforzando estereotipos de género mediante la hiper masculinización o la hiper feminización. La leyenda de Korra puede ofrecernos una alternativa ante estos héroes canónicos y de paso una reflexión sobre la política y los conflictos sociales actuales. 

miércoles, 3 de agosto de 2016

Lo aberrante y la ideología

La necedad de la iglesia en Veracruz es grande. El señor Luis Felipe gallardo señala una nueva marcha nacional contra los matrimonios igualitarios, protesta que se realizará el 10 de septiembre del año en curso. Esta figura indica que su objetivo es en reacción a la iniciativa del presidente. Lo que les preocupa a estas personas es una supuesta “imposición al país de ideología de género”, aspecto que consideran aberrante.
Señor Luis Felipe, es aberrante que ustedes intenten imponer un credo religioso mediante prejuicios, sin razones y metafísicas trasnochadas. Les recordamos que ustedes no son especialistas en asuntos políticos, financieros, biológicos, psicológicos, educativos, y de sobra decir que tampoco en aspectos filosóficos y éticos. No  hay razones argumentadas, no las he encontrado en dado caso, para creer que su perspectiva religiosa deba convertirse en ley. Bien dice un chiste: “como no crees en el pecado lo haré un delito”. Así ustedes señores. Son aberrantes sus discursos, perspectivas e intenciones.
Su tal llamada “ideología de género” es un intento de sobajar  una herramienta que posibilita la reflexión, aspecto que ustedes parecen “aborrecer”. Es entendible que llamen “ideología” a algo que no contribuya a la formación de su credo, a seguir con dogmas revelaciones y construcciones religiosas que, si han olvidado, son hechas por personas. Su religión cabe justo en esa palabra que usan al por mayor, es una ideología.

No es “ideología de género”, los invitamos a decir “perspectiva de género”. Es muy común el uso de la palabra ideología para desprestigiar algo. La historia de la palabra conlleva precisamente a estos usos. 

lunes, 1 de agosto de 2016

La imposición velada


A partir de la lectura sobre la editorial del semanario Desde la fe, publicado el 31 de julio del presente año, surgen algunos aspectos que parecen obviarse como es el derecho a la libertad de culto y a la separación entre iglesia y estado. La editorial titulada ¿Por qué la Iglesia se opone a la iniciativa del Presidente que promueve el “matrimonio igualitario”?  expone a sus lectores las razones por las cuales el matrimonio igualitario provoca un daño espiritual. Lo primero que afirman es que la iglesia no discrimina a los homosexuales puesto que el Catecismo de la iglesia Católica señala que estas relaciones “no pueden recibir aprobación” (CEC 2357), pero “deben ser acogidos con respeto, compasión y delicadeza…” (CEC 2358). A partir de esto se indica que la iglesia busca el beneficio espiritual, el mismo que se busca a las demás personas (solteros, divorciados o viudos). Afirman que no es un afán para molestarlos sino para beneficiarlos: No quiere que sean utilizados como simples objetos de placer, sino que se respete su inestimable dignidad de hijos del Padre celestial.
Después de esto se expone una antropología mostrando lo que es un ser humano: hijo de Dios, con cualidades, miembro de una familia y de una sociedad, no es un objeto sexual o un cuerpo con mero apetito. Se limitan a decir que la relación sexual es una expresión de amor entre hombre y mujer, es una entrega sostenido por Dios cuya gracia es dada a los esposos: Fuera del Matrionio la relación sexual satisface de momento pero deja un vacío espiritual. La Iglesia sólo admite el Matrimonio entre hombre y mujer, porque así lo establece la Palabra de Dios”. Argumentos que son conocidos  y se siguen fundamentando es su libro sagrado. Luego se siguen dando citas donde se alude a la prohibición de la homosexualidad hasta llegar a sustentar que los angloparlantes “llaman a los heterosexuales straight, es decir rector, término aceptado por los propios homosexuales, y que implica que la homosexualidad es una desviación”.
La editorial continúa diciendo que todo ser humano tiene desviaciones (los pecados capitales los cuales fueron establecidos no por su libro sagrado, sino por el papa San Gregorio (540 – 604). Se habla de la defensa que haría la iglesia ante un grupo de mentirosos que intenten establecer que la mentira es buena y normal. Se habla también de que el Estado puede estar bajo la presión popular para legalizar esta desviación y mentira. Lo cual es escandalosos puesto que dios ordena “no mentirás”. De ahí que la iglesia condene la homosexualidad, esto por lo anteriormente citado. Para finalizar indican que esta creencia lo que busca es la compresión de los homosexuales invitándolos a vivir en continencia y castidad.


A partir de lo anterior aparecen varios problemas: al derecho de culto, lingüístico y  político. El primer elemento puede nombrarse como una “confesión religiosa”, concepto usado por Umberto Eco (1997). Estas declaraciones exponen de forma clara la postura de la iglesia ante la homosexualidad. Dicho aspecto suena escandaloso y muchos podrán decir que hay problemas más urgentes que atender. El problema radica en la imposición velada de estos grupos por lo que provocan un discurso carente de reflexión. Para comprender este fenómeno podemos recurrir al diálogo que establece Umberto Eco y Carlo maría Martini, ejercicio llevado a cabo en la revista Liberal y que fue recopilado más adelante con el título ¿En qué creen los que no creen? En un apartado el filósofo italiano expone incertidumbre al no encontrar razones para que las mujeres deban ser excluidas del sacerdocio. Para determinar esta pregunta primero plantea unas premisas:
    A)    Cualquier autoridad religiosa, independientemente de su creencia, tienen el derecho de pronunciarse sobre principios éticos: “incluso si se expresa como crítica del modo de vida del no creyente”.
       B)     El caso en que un no creyente puede reaccionar es “cuando una confesión tienda a imponer a los no creyentes, o a los creyentes de otra fe, los comportamientos que las leyes del Estado o de su religión no prohíben, o a prohibir otras que las leyes del Estado o de su religión, en cambio, aceptan”
      C)     El no creyente no tiene derecho a criticar el modo de vida del creyente al menos que “esto vaya en contra de las leyes del Estado”.

Los antecedentes son claros y continúa Eco al determinar un prejuicio constante en nuestra cultura contemporánea: la confesión religiosa sobre un modo de vida se considera óptimo, pero la visión de un laico debería “considerar óptimo cualquier modo de vida que sea efecto de una elección libre, siempre y cuando ésta no impida las elecciones de otros”.
Estas premisas exponen un reconocimiento a la libertad de culto y de expresión tomando en cuenta el no sometimiento a las personas que no comparten dicha visión religiosa, sea o no creyente. La idea principal puede sustentarse mediante lo siguiente: “No tengo ninguna razón para objetar el hecho de que la religión musulmana prohíba el consumo de sustancias alcohólicas; si no estoy de acuerdo, no me convierto en musulmán. No veo por qué los laicos deban escandalizarse porque la Iglesia católica condena el divorcio: si quieres ser católico, no te divorcies…”. Esta idea puede ser un llamado para dejar pasar los discursos de la iglesia. No obstante, el problema radica en que la iglesia intenta por varios medios instaurar sus creencias en la vida pública. El caso es que México es un país multicultural y donde cohabitan cientos de creencias. Otro sector simplemente puede considerarse atea, no creyente o laica. La pregunta de fondo es: ¿por qué un creyente debería de seguir las recomendaciones de la iglesia cuando no es parte de esa comunidad? El asunto es que se crea un estigma ante la homosexualidad, problema que aumenta con este tipo de llamados “inocentes”. El laico o no creyente no tiene ninguna obligación por seguir estas indicaciones. El discurso presentado en esta editorial puede ser interpretado como una mirada cariñosa y de aceptación; sin embargo, el lenguaje usado sigue aludiendo a una segregación. La comunidad queer exige al Estado un reconocimiento de sus derechos, entre los cuales está el derecho a la unión civil. La iglesia no tiene injerencia en este asunto puesto no se solicita que ésta abra sus puertas al matrimonio homosexual. Claramente el discurso secular es engañoso, porque desde su horizonte de creencias esto es inadmisible a partir de las escrituras.
El asunto está en que lo anterior tampoco es válido. Ellos argumentan desde la verdad trascendental de un libro. Como sabemos hay varias religiones con sus respectivos libros sagrados. El problema es que buscan legitimar su perspectiva anulando las demás. Es ahí donde radica el problema y el descontento de muchos.
Por otra parte, la acotación que hacen sobre el uso de la palabra straigh es peculiar porque presenta una visión lingüística reduccionista. Hace pensar que esta iglesia no le es suficiente con citar a su libro sagrado, recurre por lo tanto a aspectos del uso del lenguaje el cual no es dinámico y diacrónico. Aspecto que parece olvidar, a su conveniencia, la iglesia. El uso de la palabra straigh es para, como lo menciona, los angloparlantes, no para la totalidad de las lenguas, puesto que en español se utiliza la palabra: heterosexual. Esta palabra no alude, como la inglesa, a un sesgo de “rectitud” como pretende presentar la iglesia. En ese caso podríamos tachar a las personas zurdas de diabólicas, porque la palabra alude a lo siniestro, mano opuesta a la derecha, definición que aparece en la séptima acepción de la DEL. Esta defensa exacerbada del lenguaje por parte de la iglesia católica presenta argumentos que pueden caer en lo absurdo. El caso más conocido es la alusión al origen etimológico de la palabra matrimonio, palabra que deriva del latín que alude a matrem (madre) y monium (calidad de). De esto se basa la iglesia en decir que el matrimonio es “en esencia” privativo del hombre y la mujer. Mencionan que la unión entre personas del mismo sexo no puede ser denominado como matrimonio de lo contrario debería cambiarse la palabra. Nuevamente, se olvida el uso y evolución del lenguaje. El caso puede objetarse al aludir a la palabra salario que proviene de igual forma del latín y que significa de sal o pago de sal. La idea proviene de la antigua Roma donde se pagaba mediante sal. En ese caso, siguiendo la lógica de la iglesia, entonces se debería pagar con sal, incluso el diezmo debería ser dado con saleros.

Para cerrar podemos decir que la iglesia tiene todo el derecho de manifestarse pero estamos en desacuerdo en tanto que sus discursos crean un ambiente de odio e intolerancia al llamar a los homosexuales “desviados” o “antinaturales”. La concepción de lo “natural” es una construcción social que se ha ido modificando a lo largo de las épocas. Este argumento obviamente es tildado de falaz por una visión metafísica de la realidad donde todo tiene una esencia. Lo preocupante es ver de qué manera usan el discurso a su antojo para manipular a las personas. Las computadoras, desde esta visión, no son naturales, son artificiales pero nadie de ellos se rasga las vestiduras para señalar que deberían ser prohibidas; al contrario, usan estos nuevos medios para expandir su mensaje, sea atinado o no. 

domingo, 31 de julio de 2016

Entre “es mejor ser temido” y “unos son más iguales que otros”

Dorothea Tanning

El 31 de julio de 2015 fue asesinado el periodista Rubén Espinosa. Trabajó en la revista Proceso y su trabajo se enfocaba en los movimientos sociales y el acoso que reciben los periodistas, entre otras líneas. En esta historia se encuentra el caso de Regina Martínez Pérez, corresponsal de Proceso y La Jornada. Al igual que Rubén, la periodista seguía casos de violaciones sobre derechos humanos, abuso de autoridad y tráfico de drogas. Fue asesinada el 29 de abril de 2012.  El periodista encontró sus últimos momentos en la Ciudad de México, lugar de nacimiento. Su compañera pereció en Xalapa, ciudad de las flores.
Varios de los periodistas se congregaron en la Plaza Lerdo-Regina para conmemorar a Rubén. Ambos casos imprimen una simbología peculiar. Es difícil olvidar el 7 de mayo de 2015 y el  29 de abril de 2016 cuando quitaron la placa en honor a la periodista. ¿En qué radica la inconformidad del ayuntamiento de Xalapa (o del gobierno estatal) por lo cual no permite dejar la placa? Podríamos pensar en un acto de empatía en donde alcaldía y de los demás políticos, que conforman la fauna gubernamental en el estado de Veracruz, salieran a apoyar la colocación de tal símbolo en las escalinatas de la Plza. No obstante, el caso no es así.
El caso anterior no parece tan violento como el desalojo de maestros, civiles, estudiantes y demás personas que mostraron su apoyo el día 14 de septiembre de 2014. Supimos, casi por oídas, que los presentes fueron agredidos por los policías los cuales contaban con macanas eléctricas. Recién salió un video atestiguando el evento. El periodista Rubén sale aparece dando su testimonio de lo ocurrido. Él menciona que por esas fechas había un temor, una paranoia colectiva, los maestros no confiaban en la mayoría de los medios de comunicación.
No es de extrañarnos que esto suceda cuando el discurso de varios políticos, aquella palabrería que parece letanía, señala que en el estado “sólo hay robos de frutsis y gansitos”. A pesar de las varias observaciones que se le han hecho al gobierno de estado de Veracruz, al parecer la ficción nos supera. Pienso en la imagen creada de la reina de corazones que aparece en la película Alicia en el país de las maravillas (2010) preguntando a su compañero Stayne si es mejor ser temido que amado. No es un secreto que esta frase provenga de “El príncipe” de Nicolás Maquiavelo. La idea parece ser una constante en la política: “Surge de aquí un dilema, a saber: si es mejor ser amado que temido o al contrario. Al que se responde que lo mejor sería una y otra cosa a un mismo tiempo, pero que al ser difíciles de conciliar, es mucho más seguro ser temido que amado cuando se haya de prescindir de una de las dos” (2011: p. 56). Esta idea sigue a la concepción de que mientras sean beneficiados los hombres son fieles, del caso contrario se darán “media vuelta”.

                                     

Durante las campañas los candidatos electos transitan por las calles, buscan ser amados a partir de promesas, proveen de esperanza. Muchas de las personas involucradas en las candidaturas obtendrán puestos cuyo pago será, por mucho, satisfactorio. Al pasar de los días y mientras la complejidad de las demandas sociales va en aumento (independientemente de su justificación ética), el tono agradable se torna en un murmullo: “es mejor ser temido”.
A pesar de esto sigue un reclamo de equidad y de justicia. Entre la complejidad de la sociedad surge la narración de aquél libro de 1945 Rebelión de la granja. Los animales residentes comienzan a crear leyes y las últimas rezan así: “Ningún animal matará a otro animal. Todos los animales son iguales”. Con el paso de la historia son modificadas las leyes hasta llegar al extremo de modificar el último estatuto: “Todos los animales son iguales, pero algunos animales son más iguales que otros”. La alegoría es clara, los cerdos, quienes comienzan a dirigir la granja, terminan traicionando estos principios, de prohibir el uso de la ropa y el consumo de alcohol, llegan incluso a comer sentados a la mesa junto con otros humanos: “Los animales de afuera miraron del cerdo al hombre, y del hombre al cerdo, y nuevamente del cerdo al hombre; pero ya era imposible discernir quién era quién”.
                                                     
La comodidad conlleva a una metamorfosis no sólo espiritual, sino física. Los cerdos bien podrían usar guayaberas o chalecos rojos. Estas vestimentas terminan siendo un uniforme que se porta con orgullo partidario y es mostrado en cada uno de los eventos que ocurren día con día. Cuando aparece algún funcionario en televisión parece inevitable pensar en la última frase de la novela: “pero ya era imposible discernir quién era quién”.
La frase de que todos somos iguales se ha ido transformando desde aquél 1945 cuando salió publicado la novela de Orwell. Ahora se habla de igualdad de derechos, equidad en oportunidades, diferencias en las formas de ser y las necesidades. El asunto se complejiza cuando se habla del derecho de la mujer por abortar, tema que ha sido largamente discutido y que en nuestro país parece dar giros incómodos. Durante el mes de julio en Veracruz se aprobó la reforma antiaborto propuesta por el gobernador del estado. Las opiniones no se dieron a esperar y más cuando la aprobación fue presenciada por miembros religiosos y organizaciones que exigían, lo que parece un mito, la laicidad del estado. El asunto no terminó ahí puesto que Tavata Calderón, subsecretaria de Mujeres Jóvenes del PRI, escribió en su cuenta de Facebook un mensaje de tolerancia, respeto y cordura, propio de la fauna política: “Por favor mujer haz conciencia con todo respeto si deseas andar de golfa hazlo, son tus nalgas, pero cuidate y sino deseas tener hijos o no tienes la capacidad para ello, responsabilizate y cuida tu vida sexual, no te conviertas en asesina sólo por la calentura de un rato” (sic). Es “conmovedor” ver la soltura y vehemencia, en tanto irreflexiva e impulsiva. La ética es algo que se torna público en el sentido de que muchos políticos y religiosos se han convertido en verdaderos expertos en la materia. Con argumentos sólidos y comentarios basados en investigaciones científicas y humanistas levantan el dedo flamígero para dar cuenta de sus propios prejuicios: “En Europa se están quedando sin población, la gente ya no quiere tener hijos”, “defendamos la vida desde el momento de la concepción hasta su muerte natural (después quitemos los derechos de las personas a decidir”. El mensaje es claro, la mujer no tiene derecho a decidir sobre su cuerpo porque es público, así como cuando va por la calle y es amedrentada por piropos. Muchas personas se burlaron de los silbatos otorgados por Miguel Ángel Mancera en la Ciudad de México, herramienta provista a las mujeres para dar aviso si son víctimas de un abuso. Es claro que esto no solucionará el problema en su totalidad pero sí hace responsable a la población para actuar en ese momento, a romper la pasividad y la idea de: “el gobierno no lo ha hecho”. El fenómeno es claro, para esta forma de pensamiento hay elementos que son públicos, como el cuerpo de la mujer pues es “sólo un recipiente”, pero la responsabilidad de ayudar al otro es asunto del gobierno. 


domingo, 24 de abril de 2016

Violeta



El 24 de abril de 2016 se convocó a marchar en diferentes partes de México para hacer un llamado en contra de la violencia de género. Las ciudades que participaron son Ciudad de México, Chihuahua, Tepic, Guadalajara, Cuernavaca, Valladolid, entre otras. Bajo el lema #VivasNosQueremos fue posible ver en medios independientes a varias mujeres y hombres participando de la manifestación pública. De igual forma se puede apreciar la solicitud por vestir colores morados para tal ocasión. La semántica es interesante puesto que la relación entre el género y el color es una construcción cultural. 

Lo que llama la atención de este asunto son los diversos comentarios publicados a partir de las notas. Podeos encontrar desde aquellos varones que dicen: son unas feminazis hasta aquellos comentarios que las señalan como “machorras”: “Que tiernas 😂👍🏻 muy "arde patriarcado" y están bien machorras. El feminismo es tan peligroso como una religión”. Este comentario es algo extraño. ¿Qué intenta decir? ¿Significa que sólo una mujer con caracteres femeninos (sea lo que sea eso) puede alegar en contra del patriarcado o que precisamente por ir manifestarse son masculinas “machorras” y eso no es correcto? 

Otro comentario dice así: “Del patriarcado o del machismo o del acoso?? O ya de lo que sea? Lo malo es que no se entienden bien los conceptos ni el contexto sociocultural, económico e historico, y las implicaciones de cada idea, pero si se sale a protestar. Y no estoy en contra de esta protesta pero falta mucho conocimiento e información. Hay muchas incongruencias muy importantes que las chicas no han terminado de entender”. ¿Qué desprende de esto? Al parecer la idea es que si no se tiene un conocimiento absoluto del suceso entonces NO se debe manifestar. Llevando un poco al absurdo el contrajemplo podeos pensar en que todas las personas que participan en la marcha debería estudiar aspectos de género independientemente de sus propios intereses. En otro sentido ¿por qué no se exige que todo participante de una marcha pase primero por un curso de inducción…? Obviamente suena extraña la idea. 

El problema de las marchas como una acción impráctica. Para entender este caso citamos el siguiente comentario: “Que pasa con estás chicas ? Que lástima que enfoquen sus energías en este tipo de shows y no en propuestas inteligentes. Vamos chicas, ustedes son bellas, hermosas e inteligentes y no deben caer en manipulaciones mediáticas sin sentido... Pero en fin, se les respeta”. Nuevamente, podemos apreciar que se le resta valor a esta acción. La pregunta implícita es: ¿por qué marchar si hay otras formas más productivas de participación social? Lo digo de forma más elaborada que el comentario. El asunto es que la manifestación es una forma de visualización lo cual provoca diferentes reacciones lo cual es ya una forma política de transformar el entorno. 

El problema alude a que se siguen percibiendo los roles de género; es decir, se le exige a los géneros diferentes aspectos como la sumisión o la feminidad. Las expresiones como “feminazi” son otra forma de señalamiento para mantener el statuos quo pues al decírselo a una mujer se le está tratando de entender que es una radical histérica que ha llevado a absurdos la proclama feminista pero, ¿cuántas de estar personas conocen la historia y teoría del feminismo? 

Al ver los videos sobre la marcha lo que se piensa es que produce un ruido el cual será incómodo para varios. Para muestra un botón y es ahí precisamente el porqué de estas acciones. Es preciso dejar de banalizar este tipo de manifestaciones por su impacto social. La participación ciudadana es otra forma de educación colectiva donde se pone de manera pacífica en discusión los problemas sociales.

miércoles, 9 de marzo de 2016

¿Por qué ahora y no antes?


El artículo de opinión “Yo no fui a la marcha” de Lalo Santos apunta algunos aspectos que pueden resultar interesantes para su análisis. La primera pregunta establecida es “¿Por qué ir a la marcha?”, aspecto que se va respondiendo a lo largo del escrito. Se indica una posible respuesta: la defensa de la UV de los ataques del actual gobierno. La siguiente pregunta, la que me parece substancial en el escrito, es: “¿Por qué «defender» ahora a la UV y no hace un año, hace dos?”. La posible respuesta es que sólo hasta ahora está "en riesgo el futuro de la Máxima Casa de Estudios”. Considero que la conjetura carece de profundidad al no tomar en cuenta varios aspectos. El autor reitera su reflexión al preguntarse el porqué de la inactividad pues considera que, como acción común, al parecer es necesario llegar a un punto crítico para atender el problema. 

Lo anterior es complejo por varios sentidos. Para explicar el fenómeno traigo un símil propuesto por David Runciman en su artículo “Una marea de estiércol” publicado en Letras Libres (2016). El problema del cambio climático conlleva la pregunta ¿por qué ahora y no antes? Runciman señala con la analogía del escritor el cual se prepara constantemente para publicar un libro pero teme que la información sea insuficiente para lograr su propósito. Las políticas para atender el problema del cambio climático padecen esta incertidumbre: ¿qué debo hacer y cuándo? Se parece al llamado bloqueo del escritor: “Cuando hace mucho que tenías que haber entregado algo, es difícil ponerse en ello porque el momento nunca es el adecuado. ¿Por qué empezar ahora? […] Así que cuando se materialice la amenaza ya no habrá tiempo para actuar; si todavía hay tiempo, significa que la amenaza es todavía distante. Las amenazas y los incentivos nunca se alinean de forma productiva”. Lo anterior puede expresar de forma similar el problema del por qué ahora y no antes. La preocupación por el cambio climático y el de la exigencia de pagos por parte del gobierno estatal a la Universidad Veracruzana corren este dilema. 

¿Por qué actuar ahora y no antes? Pregunta que lleva, al parecer, implícita una imposición: si no lo hiciste antes, ¿por qué ahora? Considero que el hecho de no manifestarse con anterioridad no anula la posibilidad de hacerlo en un tiempo presente. Lamentablemente las acciones del pasado no pueden cambiarse. La demanda del pago establecida durante los últimos meses ha conllevado un proceso. La misma pregunta del autor puede desplazarse a otros eventos históricos: ¿por qué se dio tal manifestación o movimiento ese día en particular y no antes? Los procesos sociales conllevan una acumulación de circunstancias que difícilmente se pueden sistematizar para decidir "el día adecuado" para su reacción. Se puede pronosticar con cierta antelación la explosión de algún suceso dependiendo su gravedad pero sería extraño o difícil pensar en un momento idóneo para reaccionar. 

Entiendo que la queja de Santos recae sobre la inacción (institucional o colectiva) en varios momentos álgidos: la represión a estudiantes, pensionados, periodistas, maestros, etcétera. No olvidemos que se han hecho otro tipo de manifestaciones sobre estos sucesos lamentables, quizás no con la magnitud de las actuales marchas; no obstante se han producido diversas reacciones en el momento. Por otra parte, las posibles preguntas que surgen son: ¿qué problema merece mayor atención o cuáles son los criterios para determinar el orden de atención de los problemas sociales? Podemos pensar que hay un punto de articulación entre las varias afecciones: la resolución o búsqueda de justicia. Sería idóneo que la mayoría de los problemas sociales fueran respaldados por la ciudadanía en general; sin embargo observamos en la cotidianidad no sucede como lo esperamos. La realidad social es compleja e implica varios factores. A pesar de esto, considero no le resta importancia el hecho de que varios alumnos, profesores y administrativos salgan a manifestarse independientemente de sus justificaciones personales. 

Lo que me lleva al siguiente punto establecido por Santos. Indica que “Una marcha es una masturbación multitudinaria […] sentimos […] que estamos haciendo algo por «el bien de la sociedad». Llegamos a un éxtasis […] Fin del mitin, fin de la masturbación. Ya hice mi acción del día, ya puedo dormir en paz”. Nuevamente lo anterior se lee extraño pero al parecer se establecen dos dimensiones: a) la aparente banalización individual de lo que puede ser una acción política loable y b) las marchas como símbolo de un delirio hedonista colectivo. La situación nuevamente es compleja. La asistencia de un sujeto a una marcha conlleva de principio una toma de postura  (sin tomar en cuenta las razones por las cuáles lo ha hecho). Parece ser que el criterio para asistir a una marcha es ser coherente de forma permanente y sin grietas lo cual es difícil o imposible. Las circunstancias exceden a los sujetos pero esto no debería ser una forma para estigmatizar una decisión de inacción después de la marcha. Podría decirse: hoy marché, luego no quiero o no puedo. A la inversa: antes no salí a manifestarme pero ahora sí puedo y quiero. El sujeto no debería catalogarse como hipócrita por tener estas posibilidades. El segundo punto se refiere a una queja referida a la posibilidad de que se produzca un placer personal por realizar una acción. ¿Sería ideal una acción sin que produzca algún beneficio personal? Lo anterior es tachado como egoísta. Es peculiar la analogía entre la masturbación y la marcha. Al parecer el placer debe ser exiliado así como los poetas porque pervierten la idea de un estado ideal. 

La catarsis es necesaria y creo no debe ser estigmatizada. Santos continúa y nos dice: “somos tan perezosos que creemos que con marchar ya hemos resuelto el mundo, luego de la marcha el espíritu revolucionario se diluye, y después, ¿unas chelas?”. Es claro que no se cambia el mundo o no es el propósito puesto que nuestra finitud nos impide un cambio tan radical o ideal. Puede ser que alguien o varios asistan a una marcha pero sus motivos personales no restan resonancia colectiva. La semiótica del espacio, el ser parte de esa colectividad crea un eco el cual es difícil de advertir de manera inmediata por lo que la acción individual de aquél sujeto, en constante cambio, no anula el producto final: evidenciar una injusticia. No resta brillo ir por un café después de una marcha, somos humanos y hay otras actividades: trabajo, escuela, familia, proyectos, etcétera. 

A diferencia de Santos soy optimista. Considero que las acciones realizadas permiten visibilizar un malestar. Quizás la marcha del 26 de febrero de 2016 fue la primera vez para varios de los asistentes. Su formación cívica puede comenzar de esta manera y después de esto habrá tropezones en su proceso de aprendizaje. La educación es un aspecto colectivo por lo cual es necesario intentar construir una comunidad. Dicho aspecto es complicado y entiendo la queja de Santos al decir que al final “cada quién para su casa”. Sin embargo la cohesión colectiva es difícil de construir y es preciso alentarla. 

Es necesario colocarnos de manera contextual para intentar comprender la complejidad del asunto. La participación ciudadana es un proceso en constante construcción. Es un proyecto inacabado.